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Las barreras del miedo

El primer post para este blog no podría ser de otro tema, sé que lo más normal para una tienda que se dedica a niños sería hablar de los cuidados de los peques o de temas que les inmiscuya, pero además de madres y padres somos personas y tenemos un “yo interior”. Por ello he decidido empezar por aquí, porque soy la primera que, si no hubiera roto esas barreras del miedo, no estaría aquí sentada frente al ordenador escribiendo estas palabras para todos ustedes.

A lo largo de mi vida siempre he escuchado que hay que vencer los miedos, pero en este año tan especialmente “entretenido” (vamos a dejarlo así) creo que lo he escuchado muchísimo más. El miedo no nos deja ser nosotros mismo, no nos deja ser la mejor versión de nosotros mismos, siempre esta ahí para que nos acomodemos en nuestra “zona de confort” y no pensemos en mejorar.

Esta claro que está en nuestra naturaleza, tanto el miedo como el posponer (de esto hablaremos más adelante) y lo único que podemos hacer es que el cambio y el no acomodarnos sea parte de la rutina.

Cuando empecé esta mi Locura por abrir la tienda tras la primera cuarentena ya se podrán imaginar todos los mensajes negativos que tuve; ¿cómo se te ocurre abrir ahora? ¡¡Si están cerrando todos los comercios!!, yo que tú no abriría, la gente no tiene dinero para gastar… y un sinfín de motivos por los que no debía abrir, todos ellos gratuitos y como bien se imaginarán casi todos de la familia, que esta claro que lo hacen por nuestro bien para no vernos fracasar. Pero yo creo, sinceramente, que el fracaso es completamente necesario para aprender y no cometer los mismos fallos y como decía mi señor padre, si te caes te levantas, no hay más opciones.

Y pues aquí estoy meses después dándole carpetazos a todos esos comentarios y siguiendo mi sueño como emprendedora, puede que salga bien o que salga mal, pero pase lo que pase me quedará una lección aprendida y un orgullo por haber perseguido mis sueños y no rendirme ante nada ni nadie. Porque yo he decidido coger un martillo de demolición y romper con mis miedos interiores, con mis pensamientos negativos, con mis autosabotajes y coger mi vida por las riendas e ir hacia mis objetivos, no hay cabida para quedarme pensando en el arcén del camino, solo hay una dirección “ir hacia Adelante” ayudando a quien pueda y dando siempre las gracias por lo que me ha dado la vida.

¿Y tú? Ya tienes en tus manos el martillo de demolición?

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