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Los reflujos en los recién nacidos

Fuertebebe - Bebe con reflujo

Los padres que hemos sufrido esto de primera mano, sabemos lo que acarrea toda esta situación, si ya los cólicos son un mundo para los recién nacidos hasta que alcanzan los cuatro meses de edad (momento en el que el aparato digestivo ya sabe que es lo que tiene que hacer con los gases) imagínense si le sumamos un reflujo continuo y doloroso.

Si! Es para volverse LOCO!!

Una como madre, ve sufrir a su angelito/a y claro en un principio no sabes a qué se debe, es normal que los recién nacidos echen buches y hay que recordar que somos padres no pediatras y en mi situación de mamá primeriza pensé que era cosa de los cólicos. Nunca sabes a ciencia cierta en qué momento los buches pasan a ser reflujo.

Pero menos mal que la naturaleza es sabia y al convertirnos en madre automáticamente se crea un lazo tan estrecho entre nosotros y nuestros hijos, que sabes a la perfección cuando algo no anda bien.

Pues un día de cita preestablecida con la pediatra por revisión o vacuna le comente lo que le pasaba a Ulises con lujo de detalle. Para ir descartando opciones en un primer momento me cambiaron la leche del bibe, ya que esa fórmula pudiera sentarle mal (mi peque hacia lactancia mixta hasta los dos meses, ya contaré el ring que tuve con la lactancia materna), con este cambio parecía que todo estaba yendo a mejor. Pero esto fue solo una ilusión, porque al tiempo todo empezó a ir hacia atrás y la cosa empeoró.

Ulises ya  no quería comer porque sabía que después de cada comida le empezaban los dolores y mientras le daba el bibe de repente lloraba sin más y a los segundos vomitaba todo el reflujo y eso así varias veces en la misma toma. Así que mi hijo prácticamente no estaba comiendo porque ya tenía el esófago super irritado de tanto reflujo que no aguantaba más el dolor. 

Tras toda la agonía de estos momentos volvimos a la pediatra para contarle que el cambio de la leche no estaba funcionando, con lo que había que descartar la segunda opción más frecuente en estos casos, alérgico a la proteína de la leche de vaca. Varias pruebas después descubrieron que ese no era el problema y acto seguido me mandaron a la farmacia con una receta para que el farmacéutico me hiciera un Omeprazol apto para mi hijo y dárselo una vez al día, hasta que su estómago soportará la comida y dejará de necesitar la medicina.

Sinceramente, con esto mejoró y por fin Ulises tenía una alimentación normal sin más complicaciones, pero como madre no me gustaba la idea que desde tan pequeño mi peque estuviera esclavizado a una medicina por algo que tampoco era de vida o muerte. al tener un tratamiento que le estaba funcionando pude relajarme e indagar  sobre el tema, leí por horas, por días … hasta que después de mucha, mucha, muchísima información, cogí de cada artículo lo que me parecía más lógico e hice una síntesis con la que llegue a una conclusión que fue la panacea para mi.

Esto que les voy a contar otros harían un curso prometiendo mil cosas de la maternidad y del cuidado del niño, actualmente todo es un negocio, pero yo a cambio de mi experiencia solo te pido apoyo para mi y mi negocio. 

Y volviendo al tema principal, les voy a contar a la conclusión que llegué y como yo, una madre primeriza, cambio el tratamiento de omeprazol por algo super simple y fácil de conseguir en el super y que funcionó!!. En la mayoría de los testimonios dejaban algo claro, tras introducir comida complementaria al bebé al está ser más pesada el estómago no tiene la fuerza para echarlo hacia arriba y el reflujo remitía, y e aquí cuando se me encendió la bombilla “ ¿Y sí a la leche le pongo una mijilla de cereales o de gofio? (siendo de canarias lo más normal es tirar por el gofio ya sea de millo o de trigo) y sí, eso fue lo que hice señores! lo fui probando y mientras lo hacía no le daba el omeoprazol para comprobar que realmente funcionaba, y aunque ya se lo adelante para mi sorpresa funcionó, y tras tanto tiempo sin saber cómo ayudar a mi hijo, resultaba que con un poco de cereales para espesar la leche y que así le costará a su cuerpecito más trabajo para echarla era suficiente. 

Supuestamente mi hijo por los meses que tenía no debía de comer ni beber nada fuera de la leche ya sea materna o de fórmula. Pero al poner la situación en la balanza y por un lado ponía el omeprazol y por otro lado los cereales, lógicamente ganaron los cereales, era un alimento que sabía que no le hacía daño mientras que la medicina le ayudaba, pero no sabía los efectos secundarios a largo plazo que le podía ocasionar ese tratamiento. Con esto no quiero decir que no hagan caso a los pediatras, yo no estudié medicina ni se nada al respecto, solo cuento mi experiencia y como las normas generales en los bebés no funcionan porque cada niño es un mundo y tienen sus propias preferencias.

Yo seguí mi intuición, no me conforme busqué  información, actúe y obtuve resultados aunque no fueran los convencionales. Y ¿tú? has tenido alguna historia con tu peque? nos encantaría leerla.

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